Los olvidados: Nadine Gordimer: apego y Apartheid

¿Qué pasa cuando un corpus literario madura a la par que una nación? Quizá haya más casos de los que acuden a la mente en un primer momento. En el contexto mexicano, podría citarse la evolución de la obra de José Revueltas junto con la del propio autor a lo largo de las convulsas décadas de la segunda mitad del siglo XX, y en especial los movimientos estudiantiles de finales de los sesenta y buena parte de los setenta.

Pero para una carrera literaria íntimamente ligada, casi hermanada con la evolución de un país entero no hay mejor ejemplo quizá que el de la escritora sudafricana Nadine Gordimer, quien, en palabras de la Academia Sueca, “a través de su magnífica escritura épica ha hecho un gran beneficio a la humanidad.” Es éste el motivo por el cual le fue otorgado el Nobel de Literatura en 1991.

Gordimer nació en 1923 en Springs, Sudáfrica, país en el que residió toda su vida. El premio le fue atribuido unos 13 años antes de su muerte en 2014. Era hija de inmigrantes judíos, su padre de Letonia y su madre de Inglaterra. Publicó su primer trabajo a la edad de 15 años, pero la obra que llamó la atención internacional apareció en 1974 y se titula The Conservationist.

El trabajo literario de esta escritora comprende novela, cuento y ensayo. En el centro de su narrativa casi siempre pueden encontrarse historias de individuos en relación con limitaciones externas, y constituyen un conjunto literario que ilustra con riqueza el desarrollo histórico de Sudáfrica.

Nadine Gordimer estuvo involucrada en el movimiento contra el régimen del Apartheid desde los comienzos de éste y, por su contenido, algunos de sus trabajos fueron censurados por dicho régimen. Se trata principalmente de las novelas escritas en las décadas de 1960 y 1970 cuyo telón de fondo es la creciente resistencia contra la segregación racial. Más tarde, sus trabajos escritos en la década de 1990 se enmarcarían en la Sudáfrica liberada.

En su discurso de aceptación del premio, titulado “Escribir y ser. En el comienzo era la palabra”, cita a Roland Barthes con respecto a que la cualidad del mito es transformar el significado en forma, y más adelante aterriza refiriéndose a su propia labor: “Nada basado en hechos que yo escribiese sería tan verdadero como mi ficción… Es en la tensión entre apartarse e involucrarse que la imaginación transforma ambos.” Así, sus orígenes extranjeros hicieron que desde la adolescencia y el comienzo de su trabajo como escritora se sintiera ajena y a la vez capaz de retratar lo que constituía la vida sudafricana. Recuerda asimismo que Borges y Sartre negaron el propósito social de la literatura, pero afirma sin contradecirlos que hay un inalterable e implícito papel social en explorar la naturaleza del ser, inherente a cualquier escritura.

Nadine Gordimer es así autora de un corpus personal con un fuerte enraizamiento social y fructífero en implicaciones políticas. Algunas de sus novelas más aclamadas son: A Guest of Honour (Un invitado de honor), The Conservationist (El conservador) y None to Accompany Me (Ninguno que me acompañe); destacan también las antologías de historias cortas Why Haven’t You Written (Por qué no has escrito, una colección que abarca los años 1950 a 1972) y Loot (Saqueo).

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