7 poetas mexicanas que debes leer

No son todas las poetas que considero interesantes, inventivas o relevantes, pues, más que una lista definitiva, lo que pretendo hacer aquí es una invitación a la lectura de estas mujeres y dar una mayor posibilidad de diálogo con nuestros lectores: queremos saber si las han leído, a quiénes agregarían, qué poemas les han gustado, etc. (La lista definitiva no existe y toda selección está llena de subjetividades; además, toda lista está siempre incompleta por la ineludible imposibilidad de nombrar a todas las poetas que lo merecen).

La poesía de estas mujeres me ha erizado el vello, me ha confortado o tirado en diversas circunstancias, pero, sobre todo, no ha dejado de asombrarme por las posibilidades (e imposibilidades) de la palabra. La poesía de estas escritoras me hace querer seguir leyéndolas.  Espero que les sirva a ustedes de motor, de motivación, para seguir escribiendo poesía o empezar a hacerlo.

He tratado de evitar a poetas que se encuentran ya en las arcas de nuestra literatura, pues me interesa aportar algo “nuevo”. Algunos poemarios de las escritoras se encuentran disponibles en la web Poesía Mexa, un sitio excelente en el que podrás leer a más poetas de México sin recurrir a la ilegalidad o a vaciar tus bolsillos. Si te gusta lo que lees, da click en los nombres de las escritoras para ir a su archivo en la página de Poesía Mexa.

Paula Abramo (Ciudad de México, 1980)

Estudió Letras Clásicas y fue maestra de Literatura Brasileña en la UNAM. Becaria del Programa de Jóvenes Creadoras en el Fonca de 2010-2012. Es autora del libro de poemas Fiat Lux (Fondo Editorial Tierra Adentro, 2012).

En su poemario escribe, inspirada en una caja de cerillos, acerca de su familia durante la dictadura en Brasil. Su poesía tiende a la musicalidad y hace notorio su gran oído. En esta ocasión no presento un escrito, sino un audio de un poema que me gustó mucho cuando se lo escuché en una reunión de jóvenes poetas que tuvo lugar en la Facultad de Filosofía y Letras hace algunos años.

Juana Adcock (Monterrey, Nuevo León, 1982)

Vive en Glasgow, Escocia, donde trabaja como traductora. Ha sido incluida en varias antologías y es autora del libro Manca (Fondo Editorial Tierra Adentro, 2013).

He de advertir que su poesía puede ser algo pesada, no pesada en el sentido léxico, sino por la gravedad/violencia de los asuntos que trata.

De Manca

Cuatro mil pesos quincenales

hasta el niño de doce que enseña la técnica del descabezado a los que yo no sé, que yo no tengo experiencia, que me subieron el sueldo a cuatro mil quincenales por haber participado en balaceras y persecuciones, hasta esa sensación de humor caliente, de calosfrío ignorado, de placa de metal enterrada en el esófago, de blanquinegros pájaros que piden más ojos, más fosas. Y era nuestra herencia, una red de agujeros en cada mano por donde se nos cuela la esperanza, por donde alguien nos dijo has de sufrir, por donde metimos los dedos y aunque sangrábamos no creíamos más que lo que nos contaban las pantallas. El llanto se extiende, los charcos gotean ecos estrepitosos, comenzamos el proceso de olvidar historia, nombre, dirección, lugar de origen, objetivos. La verdad espejo, las palabras óxido. Time gaping with expectation. The arrow wavers and glances by: no es el amanecer, es un encuentro armado, es rojo ensanchando pavimento. A la explanada en blanco, al lugar donde todos te dijeron y nadie te escuchó porque ni tú te oyeras. Comenzamos por las orillas, levantando la cascarita, dejando salir pus, secreciones, se hace más gruesa, vamos quitando capas, geológica epidermis, desollando esa red que es un musgo quedo, un alga marina de muchas ramas y muchos frutos, le echamos pomada a la apertura y decimos cien veces cien cien veces, soy la flauta de Dios, así en el dolor como en la oscuridad. Luego traen al príncipe en el barco. Dos, solamente dos van con él. Y nos alegramos a tal modo, que hasta el pétalo más pequeño de la más insignificante flor ríe con nosotros

Buba Alarcón (Chihuahua, Chihuahua, 1983)

Poeta y promotora cultural. Licenciada en Letras Españolas por la UACh. Fundadora y directora del colectivo Tole. Obtuvo el segundo y tercer lugar de las categorías cuento y poesía del Premio Estatal Enrique Macín Rascón (2006).

La aparente sencillez con la que trata lo que implica ser mujer en un país como el nuestro hace que el lector se sobresalte, pues lo agarra con la guardia baja. Buba Alarcón no intenta vender una falsa esperanza ni alienarte de tu realidad inmediata: ella te la recuerda y te impide mirar a otro lado.

Igual

A diferencia de algunas mujeres yo tengo
la poesía
el cine
la buena música
algunas opciones  y un particular sentido del humor

pero igual que a todas
nada de eso me va a salvar

“Opciones”

Madre dice
……………..que dios te lleve

(mejor que me lleve Dios
a que me lleven ésos)

Daniela Camacho (Sinaloa, 1980)

Publicó los poemarios En la punta de la lenguaPlegarias para insomnes[imperia] y el libro de palíndromos Aire sería, así como el libro-objeto Pasaporte, en edición trilingüe, junto a Natalia Litvinova y Beatriz Paz. En colaboración con el creador audiovisual Christian Becerra, ha publicado los libros de artista Carcinoma y Híkuri, que forman parte de la colección Artes de México.

De esta escritora únicamente he tenido oportunidad de leer los poemarios Carcinoma e [imperia] (gracias una vez más, Poesía Mexa); sin embargo, el primer poema de [imperia] me bastó para querer seguir leyéndola. Hay algo, además, que me ha dejado impactado y emocionado al leer cómo escribe acerca del cáncer: me sorprendo continuamente negando y negando durante su lectura en una especie de “no puede ser”.

(a)

La enfermedad comienza aquí. Aquí termina el cuerpo, la simetría la belleza de tu rostro. El día casi. El éxtasis el trance que está por comenzar es invisible. De ahora en adelante, si piensas en la muerte, no será por ahogamiento ni electrocución ni por incendio. No habrá espacio entre tu máscara y tu piel para anudar la soga, temerás a los cuchillos y al veneno y las alturas. De ahora en adelante, acopiarás tumores

como una alucinada.

PEQUEÑA CAJA DE CRISTAL DONDE SE EXHIBE:

bala mágica o sexual
pequeña joya
pequeño monstruo

(Soy un pensamiento vertical. Una caída.
La palidez me separa del mundo.
Mi fábula de moribunda tendrá fin
antes de que el extranjero pronuncie mi nombre.)

Rocío Cerón (Ciudad de México, 1972)

Poeta, ensayista y editora. Ha publicado una gran variedad de libros en distintas editoriales. Recibió en Estados Unidos el Best Translated Book Award 2015 por su libro Diorama, en traducción de Anna Rosenwong, en 2005 el See America Travel Award, por sus crónicas de viaje y en México el Premio Nacional de Literatura Gilberto Owen en el 2000 por su primer libro, Basalto. Acciones poéticas suyas se han presentado en Berlín, Londres, Estocolmo, Francia, Dinamarca, entre otros. Obra suya ha sido traducida a más de ocho idiomas. Actualmente es miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte del FONCA.

La propuesta de Rocío Cerón está centrada en la intermedialidad y las posibildades que ella ofrece. Esta poesía ofrece una visión distinta de la poesía que procura incluir todos los sentidos de quien la percibe. Esta “poesía expandida” es, a mi parecer, una de las mejores cosas que le pudo suceder a la poesía mexicana.

Esther M. García (Cd. Juárez, Chihuahua, 1987)

Licenciada en Letras Españolas. Ha publicado los libros de poesía La Doncella Negra (La Regia Cartonera, 2010) y Sicarii (El Quirófano Ediciones, 2013, Ecuador; IMCS, 2014). En el 2004 ganó la mención honorífica del Premio Estatal Julio Torri “¿Porqué es mi consentido?”; en el 2008 ganó el Premio Nacional de cuento “Criaturas de la noche”; en el 2012 el premio estatal de cuento “Zócalo” y el Premio Municipal de la Juventud 2012, en el área de cultura; también ganó el Premio Nacional de Poesía Joven Francisco Cervantes Vidal 2014. Ha sido traducida al inglés y al francés.

De esta poeta me gustó la aparente sencillez con la que se enfunda en la piel de la voz poética que escribe en sus poemas. El libro que más me sorprendió fue Sicarii, que, me parece, no necesita mayor explicación para saber de qué va.

I.

Recuerdo el olor que despedía el pecho de mi abuela
como si ésta fuera la vez primera que ella me cargó [en brazos

Olía como la lluvia cuando toca la tierra
como el mar viejo y sucio en Acapulco
como el vientre de mi madre que al igual que ella
se deshizo de mí al nacer

Xitlalitl Rodríguez Mendoza (Guadalajara, Jalisco, 1982)

Estudió Letras Hispánicas en la Universidad de Guadalajara y fue estudiante de intercambio en la Universidad de Rennes, Francia. Ha sido becaria del Fonca en dos ocasiones. En 2015 ganó el Premio Nacional de Poesía Ignacio Manuel Altamirano por el libro Jaws (Mantis Editores, 2015). Editora de la revista Vice en México.

Ella misma hizo un ejercicio similar a este en Vice (en algunas de las escritoras estamos de acuerdo); sin embargo, y por razones más que evidentes, cometió un gran error según mi criterio: no está incluida en su lista.

Su poesía encierra una reflexión profunda del uso de la palabra y sus posibilidades. Xitlalitl estira y retuerce la palabra, la pinta y la deforma, la destruye y la reforma hasta expresar lo que quiere (o lo que no quiere).

De Jaws

Jaws. La película

Los tiburones siempre mueren en las películas. La vida es una película. Jaws es un anglicismo adoptado por toda una generación de nadadores, de hombres que nadan, diría Temperley, también de origen inglés. En español se pronuncia como si se tratara de un desdoblamiento de la personalidad: /Yos/. Pero esto no lo sabía, sólo que algunas bestias tienen más dientes que otras. Y dentar significa asirse al mundo, a lo mordido, al océano carioso, procarioso, jardín de sal. De ahí vengo. Como el tiburón blanco de Amity Island, Universal Studios. De ahí.

Steven Spielberg no sólo contó un mal día de un gran tiburón blanco, sino también del escualo cola negra, tiburón gata, tiburón linterna, tiburón linterna vientre de terciopelo, tiburón cigarro, tiburón noche de domingo sin tele por cable, tiburón probeta, tiburón imprenta, tiburón cojín, tiburón cacharro, tiburón ciclotímico, gatiburón, tiburón máquina, mako, yo… Todos reflejados en el ojo metálico de un robot en Hollywood. Y una alberca. Su mar era una alberca, su entorno era una alberca, su muerte: apenas un charco. Tiburón de utilería. Es más fácil morir ahogado en la bahía o en una tina de baño. En cualquier lugar con agua. En un vaso. Todo es agua. Esto es agua. El agua es una película. La vida es una película. Y en ella siempre se muere, alguien se muere. Casi siempre nosotros. Yos.

Queremos saber su opinión, ¿quiénes nos faltan o sobran? ¿A quiénes conocen ustedes que nosotros deberíamos leer?

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