Cuento | Guiño el ojo, por Monica Castro Soto

No era una venta de garaje, era una casa donde huía una familia de la violencia vecinal. En la banqueta estaban tres o cuatro cajas, lo recuerdo a medias, con algunos objetos valiosos, entre ellos un espejo con la forma común de muchas mentes matutinas, un marco simple con una textura de figuras vintage; me detuve frente a una de las cajas y lo tomé, era gratis.

Mi amiga Susan y yo nos dirigimos a su casa y, cargando con el espejo más simple sobre el pecho, entramos a su recamara, estaba repleta de posters y revistas banales, no eran muy de mi agrado, pero en una amistad a veces es necesario hacernos de la vista gorda.

Ella colocó el espejo frente a la pared de su cama, las dos brincábamos y podíamos vernos en él, de una forma tan dramática cuando se tienen solamente 15 años y ya no eres una niñita. Brincábamos, una y otra vez, y ella comenzó a mirarse las caderas, veía su reflejo y se reía; en cambio, yo decidí retirarme a un sillón viejo que estaba al lado de la cama.

Tenía bastantes pendientes que realizar después del colegio, me despedí de Susan y le recordé que era de mal gusto verse demasiado en el espejo.  Susan me guiño el ojo, a carcajadas me miraba, se despidió con la mano.

Los días transcurrieron, Susan y yo nos reuníamos cada tarde en su casa para hacer las tareas del colegio y ver alguna que otra película. Ella detestaba hacer las tareas. Un día de esos noté que Susan se veía más delgada de lo habitual, me dijo que era normal porque estábamos creciendo y yo no discutí la respuesta.

Seguimos reuniéndonos como de costumbre, en su casa a las 3 de la tarde,  ella siempre ahí frente al espejo, me miraba y me guiñaba el ojo, se carcajeaba, con la mano me decía adiós. Hace seis meses  que deje de ir al hospital a las tres de la tarde. Susan se fue, me ha dejado sola… con el espejo es la única forma de comunicarme. Guiño el ojo y río a carcajadas.


Monica Castro Soto tiene 28 años, nació en la ciudad de Hermosillo, Sonora. Estudió la licenciatura en Literaturas Hispánicas  en la Universidad de Sonora, actualmente trabaja como profesora de asignatura (Literatura). La lectura y la escritura creativa son para ella la mayor expresión de experiencias de vida, así como un medio para comprenderse entre escritores y lectores.

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