Fragmentarios | Premio Nacional de Literatura “Estela Rimonelle” 2021

Este premio es otorgado a la admirable y casi extinta acción de no publicar libros. Textos que bien podrían nacer petrificados, listos para nivelar una mesa o textos tan transparentes que compiten (en veneno) con las aguamalas o experimentos arcaicos de 1963 que resultan una pésima caricatura vieja. En fin, libros sin relaciones públicas más allá de un decágono social meritocrático (que podría parecer un círculo a lo lejos pero cada esquina cuenta con un punto de vista tan diferente que toman distancia uno del otro). Este decágono social compra el libro y le regalan cinco o seis palmaditas en la espalda al escribiente y alimentan sus ganas de seguir escribiendo por seis meses más.

Aquí no queremos apellidos, ni contactos, ni cincuenta ediciones y veinte traducciones. Bueno sí, mas nos conformamos con que no publiques tu libro pretencioso. Es una forma de protegerte del enojo que vas a sentir porque piratean tu libro en PDF. Este premio es ideal para gente sin personalidad.

El Premio Nacional Estela Rimonelle premia a los libros de una escritura tan íntima que son impublicables en términos editoriales y mercantiles. A menos que su apellido le suene a una casa editorial o que su padre marque por teléfono a algún editor de la Random House. Premia al punto y coma tan mal utilizado que en lugar de ser un elemento organizacional se convierte en un torpe robot de primera generación. Se otorga este premio a los libros que se convierten en un producto reafirmante como una crema que moldea la silueta y hace desaparecer la flacidez corporal: libros de simple hedonismo facial. Qué ganas de escribir bajo estas circunstancias, qué cinismo el escribir sobre este llano, sobre este país en llamas. ¡Felicidades!

También premia a los libros escritos para una autoexploración consciente y que descubren que todo lo que los conforma es imaginario y aburrido. A libros condescendientes preparados para ser leídos por personas específicamente heridas, con las mismas filias y fobias. Libros de poesía que serían una mejor propuesta si los convirtieran en galletas chinas de la suerte.

No libros metamórficos aburridísimos, sino libros que encierran una verdad aleatoria, una curiosa coincidencia en medio de dos capas plásticas. Además, premia a los libros de adjetivos meticulosos y acartonados. Esos libros que, con justicia casi divina, jamás leerá nadie con atención.

(Se piensa expandir el premio a todos los rubros posibles: canciones, bailes, revistas, pinturas, ilustraciones, podcasts, videos, performances, instalaciones, videojuegos, programaciones/escrituras, y todos los formatos inéditos de representación estamentaria que vinculan el proceso del arte [y lo que sea que esa palabra signifique] con la ligereza de los productos culturales in-representativos).

Agradecemos infinitamente la no-publicación de “ultra” porque cumple con todos estos requisitos. Gracias a las autoras y autores por la conversión de su obra en archivo muerto; pero, principalmente, gracias por la comunión íntima y secreta de sus voces: por la sombra del fantasma de la escritura plasmada una noche ordinaria.

Menciones horroríficas:

 Las formas del color azul
Por su personaje polimórfico (que es el color azul),
la modificación pedante de tiempos verbales, el entretejido
de personajes celestiales y la clara referencia a Gilberto Owen.

Sentiremos el frío
Por el cliché del viaje escrito de forma pretenciosa en un
personaje que delira y combina la realidad con la ficción;
utiliza palabras como “jinglaban”, “cañariego”, “alhumajos”, etc.

Si no amanece
Por pertenecer a la gran proliferación de textos geriátricos
que  durante la última década han decantado en ridiculeces
cursis y predecibles acontecimientos. El libro trata de representar
a su padre y a su genealogía impresionante. La historia
de su familia que llegó en trasatlánticos europeos y capitalizó
sus identidades a través de contactos políticos que, hasta hoy,
promueven y centralizan económicamente el apellido.
(La historia termina con un pretensioso: “México 2022 – París 2023”).

La hierba alta
Por ser un libro en formato vertical.

789Æ: Lo-Fi
Por su título.


RMora

Rodrigo Mora (cdmx, 1996). Fantasma de tiempo completo. Ha colaborado en revistas como Rojo SienaLa rabia del axolotlLa liebre de FuegoMarabunta y escrito reseñas para Cultura Colectiva. Actualmente, tiene una columna en la revista Palabrerías y es parte de En la Web: antología de relato web en español. También experimenta con la crónica, la narración y el diario en Medium. Su color favorito es el rojo-rojo.

INSTGRM: @palinurodemexico

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