Más que un orgullo, es una responsabilidad: el Club Muxes como representante de la comunidad LGBT+ en el futbol mexicano

La fortaleza y la tradición de la comunidad muxe, aquellas personas que no se definen ni como hombres ni como mujeres, sino como un tercer género capaz de adoptar diversos roles en la sociedad y la cultura zapoteca, inspiró el nacimiento de un club de futbol muy particular dentro del deporte mexicano. A partir de un sueño futbolero en una cancha amateur en 2018, apareció en el terreno de juego el Club Deportivo Muxes, en el marco de la Copa LGBT celebrada en Azcapotzalco, Ciudad de México. Club Muxes busca seguir escalando peldaños en el futbol mexicano, sin perder de vista en ningún momento la razón por la surgió este proyecto: ser el primer equipo profesional abiertamente incluyente con la diversidad sexual, y extender esos valores incluso fuera del ámbito deportivo. Y lo ha logrado, pues para la temporada 2020-2021 llegó a la tercera división, última categoría reconocida por la Federación Mexicana de Futbol, a partir de la cual les espera un largo, pero satisfactorio camino hacia la cima del futbol mexicano. Su casa, a partir de la próxima temporada, será el Estadio Jesús “Palillo” Martínez, ubicado en la Ciudad Deportiva Magdalena Mixhuca de la Ciudad de México, desde donde buscarán alcanzar el ascenso y ganarse el respeto y cariño de una afición en crecimiento.

En esta ocasión tuve la oportunidad de conversar con Aarón Zoé Guadarrama, director de comunicación de la institución, así como con Diego Marmolejo y Humberto Ramírez, jugadores de tercera división y de categoría libre, respectivamente, quienes compartieron su sentir por formar parte de este equipo y los objetivos de Club Muxes dentro del deporte en México.

La importancia de generar espacios de inclusión, seguros y dignos para la práctica deportiva, pero también para la afición, se ha convertido en el punto clave para el desarrollo del proyecto. Al respecto, Aarón Zoé comenta: “Es un parteaguas en el deporte porque se habla abiertamente de una inclusión de la diversidad, no sólo a nivel deportivo, sino a nivel social y cultural. Consideramos que ya era hora de hacerlo, y qué mejor que a través de un deporte que además es el más popular del país. Ojalá llegue un punto en el que ya no sea necesario hablar al respecto y que, si bien Club Muxes tiene esta base, que quede como cimentación para que nuestros valores continúen por esa línea”. Incursionar en el deporte más famoso no sólo de México, sino del mundo, representa una oportunidad para llegar a millones de personas tan sólo en el territorio nacional, sin embargo, no basta con reunir un equipo. Es necesario desarrollar un proyecto con objetivos y valores claros, que además parta de un estándar de calidad que permita que la afición realmente se interese por seguir al club y disfrute de buenos partidos. Este objetivo se suma al esfuerzo por lograr una verdadera inclusión en el futbol mexicano, pues, en palabras de Aarón Zoé: “Se trata de juntarnos a hacer deporte y ser los mejores en ello. Si vamos a hacer esto lo vamos a hacer bien, con un estándar de calidad y un proyecto a largo plazo como equipo. También nos importan las grandes ligas. Los jugadores que tenemos en el centro de formación quieren llegar a primera división e irse al extranjero, y si terminan diciendo que salieron de Muxes sería increíble”.

El compromiso por presentar un futbol bonito, aguerrido y entretenido está presente en cada jugador de cualquiera de las dos categorías de la institución, sin importar si pertenece o no a la comunidad LGBT+. Los valores de Club Muxes se resumen en una frase: “No necesitas ser la causa para defender la causa”. Así, la institución apuesta por fomentar una convivencia sana entre todas las personas. Por medio de pláticas y orientación psicológica, el club mantiene un acercamiento constante con sus jugadores, con el fin de que verdaderamente se involucren en la causa que defienden y hagan frente a cualquier situación de agresión que se les pueda presentar en el terreno de juego. De esta manera lo cuenta Diego Marmolejo, defensa del plantel de tercera división, quien no pertenece a la comunidad LGBT+, pero considera que estar en el equipo no sólo lo ha hecho un mejor jugador, sino también una persona consciente de la diversidad que le rodea: “En mí cambiaron demasiadas cosas, porque antes, no era por hacerlos a un lado o algo así, pero en realidad no sabía cómo tratarlos. A partir de las pláticas que nos dan entrando al equipo, todo eso cambia, desde cómo enfrentar situaciones con la afición que lanza insultos o la homofobia que hay por parte de los árbitros. En una cancha te das cuenta lo que en realidad ellos viven, y en ese momento sabes lo que están pasando día a día”. Más que un simple ejercicio de empatía, se trata de generar en todo aquél que se acerque al club una necesidad de reflexión sobre las acciones que cada quien realiza para fomentar la inclusión de la diversidad sexual en la sociedad.

El caso de Humberto Ramírez, jugador de la categoría libre, es diferente, ya que él es gay y, más que notar un cambio en su propia percepción de la diversidad sexual, ha visto aprendizajes por parte de sus compañeros dentro y fuera del club: “Creo que sí ha habido un cambio por parte de mis amigos, porque yo soy gay. No ha habido tanto cambio en mí, pero el que mis amigos sepan mi orientación sexual y que sepan que aun teniendo esa orientación puedo jugar futbol al tú por tú, puedo jugar rudo, como se juega el futbol, sí cambia mucho la perspectiva. En el futbol se me va a tratar igual que a todos: me van a empujar, me van a pegar, me van a hacer lo que me tengan que hacer para robar el balón”.

Los inicios en el futbol de Diego y de Humberto fueron peculiares, pues curiosamente ninguno de los dos se enamoró del futbol a primera vista. Diego comenzó a jugar futbol gracias a su hermano: “Empecé a jugar desde los cuatro o cinco años, pero no me atraía demasiado el futbol. Empecé a jugar por mi hermano, y a raíz de ahí le fui agarrando amor. Llegué a Muxes porque el director deportivo, Rodrigo, me llamó para ir a hacer pruebas, como todo jugador. Me quedé y creo que la formación que me están dando es muy buena. Me siento feliz aquí”. Humberto también sintió la presión familiar para entrar al mundo del futbol, pero le agarró el gusto y ahora le encanta formar parte de Club Muxes: Mi acercamiento con el futbol fue chistoso. No me gustaba el futbol, practicaba otros deportes como el básquetbol. Llegué a jugar futbol por la presión familiar. Mi familia es súper futbolera, entonces hubo un momento en el que me dijeron: ‘o juegas futbol o qué onda contigo’. A partir de eso empecé a descubrir mi gusto por el futbol y fue que empecé a jugar. Llegué a Club Muxes gracias a un amigo del trabajo que me dio a conocer este club. Me dijo que era un club inclusivo y que debería intentar entrar. Fue muy padre, porque vi que el club era algo serio, que no era solamente de ir a cascarear o jugar un dominguito, o algo así por el estilo. Me comuniqué con el club y me dijeron: ‘¿sabes qué? Ven, vamos a ver qué tal juegas y si te gusta el club’”.

Con frecuencia, el deporte se percibe completamente ajeno a la comunidad LGBT+: son pocos los espacios que manifiestan su respaldo a este sector de la población, hay violencia y acoso en contra de sus integrantes al practicar una actividad deportiva y llegar a la profesionalización en un contexto notablemente machista ni siquiera luce como una posibilidad. De igual manera, pareciera que en las gradas tampoco tiene cabida la diversidad sexual, pues incluso como parte de la afición, las personas de la comunidad LGBT+ han sido blanco de agresiones. Club Muxes busca erradicar estos obstáculos no sólo a nivel interno, sino por medio de información y campañas de difusión dirigidas al público en general, con el propósito de que el futbol se convierta poco a poco en un territorio seguro y accesible. Aarón Zoé comparte la manera de trabajar y crear vínculos desde el área de comunicación del club: “Nuestras redes sociales y nuestro sitio oficial contienen información sobre la comunidad para generar un vínculo con ella y ser realmente incluyentes. Buscamos que la información sea correcta, que sea sencilla, de fácil acceso y divertida, porque a fin de cuentas esto es futbol, pero sí queremos asumirnos como un espacio del que es posible rescatar información veraz y a la cual le aportamos un sentido deportivo y social. Queremos que quede bien claro que todos pueden entrar al partido, ir a jugar e ir a probarse, por supuesto con un estándar de calidad. Así hemos buscado que la comunidad LGBT se acerque a nosotros, además de hacer vínculos con otros equipos que son LGBT que quizá no tienen tanta proyección, pero que están ahí y que en su zona hacen cosas muy importantes. También creamos vínculos a nivel internacional, con equipos que son incluyentes en Argentina, en España, en Chile. Tratamos de hacer una gran red de amigos en la cual podamos compartir información e ir de la mano”.

El Club Muxes tiene planes de expansión concretos, entre los que se encuentra crear una categoría femenil. Este proyecto es tan ambicioso como cualquier otro de la institución, por lo que cada detalle de su planeación está siendo cuidado: la conformación del equipo mediante visorías, la inscripción en una liga y el desarrollo de una identidad. Si se va a hacer, se va a hacer bien. La idea es que la categoría comience a competir a partir de 2022 y que se inserte de manera orgánica en el esquema del club.

Este crecimiento, tanto deportivo como mediático, suena muy bien, pero presenta retos bastante específicos para esta institución. No puedo evitar preguntarle a Aarón Zoé cómo se puede seguir creciendo sin poner en riesgo en ningún momento la identidad y los valores del equipo. Es común que un club, al comenzar a ganar afición y terreno, termine por desvincularse de su ideología inicial, pero Aarón Zoé está completamente seguro de que eso no va a pasarle al Club Deportivo Muxes, pues su causa posee mucha fuerza: “Buscamos patrocinadores y zonas de crecimiento que nos permitan seguir por esta línea. Curiosamente, la afición es la primera que nos hace mantener las bases. Nos apoyan muchísimo y son los primeros que hacen ruido para que sigamos haciendo esta onda expansiva para darnos a conocer. En ese sentido estamos bastante tranquilos, porque lo que nosotros queremos es que a partir del futbol se generen mejores futbolistas y mejores personas. Ésa es la base fundamental para que podamos, en un momento dado, estar en primera o segunda división y que nuestros valores sigan ahí. Lo que queremos es que el deporte sea incluyente, no nos importa tanto ser un club al cual se le genere una especie de halo místico, como si fuéramos algo intocable. Somos muy unidos y eso nos ha permitido trabajar muy bien en equipo para seguir enfocados en nuestras metas a corto, mediano y largo plazo. Si bien es un poco más complicado a partir del tema comercial, también es cierto que muchas marcas y organizaciones que se acercan a nosotros son más conscientes de lo que buscamos”. Es prácticamente imposible que un club crezca sin la intervención de patrocinadores e inversionistas, pero Muxes apuesta por seleccionar aquéllos que puedan aportar a la causa que defienden y fortalecerla a través del trabajo colectivo.

El ascenso del equipo no podría ser posible sin una identificación de los jugadores con el escudo, colores y valores de la institución. Así que le pregunté tanto a Diego como a Humberto qué significa para ellos representar a la comunidad LGBT+ en el futbol. Diego se mostró orgulloso por tener esa oportunidad y aseguró que su compromiso es ponerla lo más alto posible: “Ya somos parte de esta comunidad y la comunidad es parte del equipo. Tenemos que actuar con respeto e integrarnos todos en un mismo canal para poder llegar a algo. Cuando yo me enteré de la oportunidad de estar en Muxes sí pensé que sería difícil por la homofobia que hay en el futbol. Era algo que no sabía cómo manejar, pero las pláticas que nos dieron me hicieron sentirme orgulloso de representar a esta comunidad que es igual que nosotros, no hay ninguna diferencia. Poniéndola en alto en el futbol se puede ir arreglando la situación que vive día tras día. Me siento orgulloso de representarla y la vamos a poner más en alto”. A este sentimiento de orgullo, Humberto agregó un sentido de responsabilidad, pues como miembro de la comunidad LGBT+ quiere ser un digno representante en el ámbito del futbol para abrirle la puerta a más jugadores de todos los colores del arcoíris: “Aparte de tomarlo con mucho orgullo lo tomo con mucha responsabilidad, porque estoy representando a toda una comunidad, ¡y qué comunidad! Estoy representando a una comunidad que va en contra de la corriente y que va luchando por obtener más derechos. Es una comunidad que siempre ha sido discriminada y la estoy representando en un deporte que es el más famoso en México, que además es muy machista. Es una gran responsabilidad porque hay que quedar bien en la liga que sea, porque si no, hay comentarios como: ‘¿pa’ qué entran, si ni saben?’, ‘¿pa’ qué entran si nada más pasan vergüenzas?’. Y no es así, entramos para que te des cuenta de que nosotros también te vamos a estar peleando en cualquier partido y contra el equipo que sea vamos a competir. La responsabilidad es lo que más debería pesar para poder ser dignos representantes de esta comunidad a la que tanto trabajo le ha costado salir a la sociedad”.

Por último, quise conocer el punto de vista de Aarón Zoé con respecto a las acciones que han realizado otros equipos del futbol mexicano, específicamente los de la primera división, en favor de la inclusión de la diversidad sexual. Consideró que ha habido avances, sin embargo, no han sido suficientes ni han sido orientados de la mejor manera: “Parece que están empezando a tomar acciones, quizá de una manera muy superficial y a lo mejor no con la cantidad de información que se necesita para realmente involucrarse con todo lo que implica la inclusión. Se están dando los primeros pasos, aunque también es cierto que hay un montón de cosas que no están bien hechas y que no nos ayudan. Es complicado porque son equipos muy grandes que jalan mucha gente. Si pudiera darles consejos les diría que realmente se pusieran a investigar de qué se trata la cosa y que no se espantaran, porque pareciera que es eso, que les asusta no saber cómo enfrentarlo, y en realidad es una cuestión muy sencilla acercarse a estos movimientos y maneras de entender el mundo. Valdría la pena que empezaran a acercarse con gente que supiera del tema, con especialistas, y que empezaran a generar redes con otros equipos, como lo que hacemos nosotros y nos ha funcionado muy bien, porque la retroalimentación es muy buena. A través de lo que hacen otros equipos y otros colectivos nos dimos cuenta de que no hay que darle demasiadas vueltas, hay que hablarlo de manera franca y natural. Simplemente es otra manera de ser, y ya está”.

El Club Deportivo Muxes está consciente de que ser incluyente con la diversidad sexual en el deporte no debería representar ninguna dificultad. Es tan sencillo como reunirse a compartir una misma pasión. El recorrido de Club Muxes por las canchas acaba de comenzar y, a pesar de que las expectativas de la comunidad a la que han decidido representar son altas, quiere asegurarse de que cada paso sea firme y con miras a concretar planes a largo plazo. Los objetivos del equipo no se limitan al ámbito deportivo, sino que trascienden al plano social para incidir en la población y contribuir a generar un cambio de paradigmas. Por el momento, prometen poner pronto a disposición de toda la afición sus productos oficiales para hacer crecer la ola multicolor por cada rincón del país y, por qué no, fuera de estas fronteras.

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