Taller de narrativa | Matrimonio concertado, por Claudia Cardona

[Este ejercicio del taller se muestra tal y como fue escrito para mostrar los avances en la escritura: no pasó por proceso alguno de corrección ortotipográfica y/o de estilo]

I

Las campanas de la iglesia repican, es un importante enlace el que está a punto de acontecer. Es un domingo fabuloso. El sol está a punto de asomarse, son las siete menos diez en el bello Birmingham, Inglaterra.

La muchedumbre lagañosa se apresura para sentarse en un buen lugar, no quieren perderse de tan memorable ceremonia. El novio es el primero en llegar, provisto de un gran séquito de lacayos que en sus caras reflejan el estupor de aquella aberración. La cara del Conde Chesterfield es adusta y su cuerpo gastado por los años, no son impedimento para llevar a cabo su cometido.

Por fin llega el carruaje de la dulce Delphine. Acompañanda de sus padres y con un semblante de miedo, es conducida casi a rastras, imaginando que la horca sería un mejor destino, que aquel al que había sido obligada a vivir.

La ceremonia fue breve, se podía respirar un ambiente tenso y cómo no, todos los ahí reunidos sabían perfectamente que ese matrimonio arreglado, no era más que un acuerdo entre el padre de Delphine y el Conde, debido a que el señor Brown, había perdido su patrimonio en una casa de apuestas y Chesterfield se aprovechó de la situación para pedir como esposa a la hija, de tan solo dieciséis años y él de sesenta y siete.

II

La noche de bodas no pudo ser consumada, ya que el Conde Chesterfield tuvo una crisis de gastritis que lo hacía doblarse de dolor y, para fortuna de la recién casada, pudo dormir en otra alcoba, ya que el Conde no iba a permitir que lo viera en tan mal estado.

Los días transcurrían lentos en aquella prisión de oro, como Delphine lo refería en las cartas a su madre. Cada noche para ella era un suplicio, pues no toleraba que la tocara cuando su esposo besaba sus mejillas, mucho menos soportar algo más, como el hecho de tener que cumplir como esposa. Siempre se las arreglaba para que el Conde durmiera profundamente, gracias a unas gotas que diariamente le suministraba antes de la cena, en la copa de vino. Dichas gotas se las pidió a su madre, le dijo que su pobre marido padecía de insomnio.

Cierto día, la policía irrumpió en el castillo de los recién casados. Aprehendieron al Conde Chesterfield porque descubrieron que la boda fue falsa. Encontraron muerto con dos disparos al sacerdote de la iglesia del pueblo y este fue suplantado por uno totalmente falso. El monaguillo fue testigo de semejante barbarie, ya que el sacerdote Spencer, no estaba de acuerdo y se negó a ser partícipe de semejante enlace.

Delphine fue liberada de esa prisión de oro y regresó con sus padres sana y salva.


Claudia Cardona. Es una mujer sensible y romántica a la que le gusta escribir por afición, poesía. Le gusta la literatura del género romántico y también se siente atraída por el género erótico. Escribir es su terapia y pasión.

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