Taller de narrativa | Vale la pena vivir, por Amalia Marcos

[Este ejercicio del taller se muestra tal y como fue escrito para mostrar los avances en la escritura: no pasó por proceso alguno de corrección ortotipográfica y/o de estilo]

Se puede observar el ir y venir de las personas, caminando con pasos apresurados, se percibe un gran silencio en los pasillos de ese Hospital psiquiátrico, el médico de guardia observa a la paciente, haciéndose un sinfín de preguntas, no sabe nada de ella, la mira detenidamente por la ventana, tratando de explicarse cómo logró llegar hasta ahí.

Ángela se encuentra en un estado relajante, tranquilo, pensando en todo lo que vivió esa noche, sus ojos miran hacia el firmamento como si buscara algo, pero sus pensamientos se tornan confusos, poco a poco el cansancio la vence, sus ojos se van cerrando lentamente, una pequeña sonrisa se muestra en sus labios, se siente feliz por haber logrado sobrevivir a esa experiencia desagradable, mientras sus pensamientos vagan, sus recuerdos se hacen presentes.

Aquella noche como cualquier otra, Ángela una joven delgada, alta, de pelo mediano color castaño oscuro, de veinte años aproximadamente, salía del Centro comercial, iba de regreso a su casa manejando sobre aquella carretera solitaria cuando un aire leve empezó a sentirse, el cual cada vez parecía hacerse más intenso, la lluvia empezaba a caer, pronto se escucharon algunos truenos, dejándose ver a gran distancia los relámpagos, empezó a llover con más fuerza, por lo que se le dificultaba ver a través del cristal, trataba de concentrarse para poder identificar su ruta, de pronto un gran resplandor iluminó el camino, lo cual provocó que el auto se saliera del carril, dando bruscamente dos vueltas, perdió el conocimiento, cuando despertó se encontraba en un lugar que no conocía, era sombrío y tenebroso, no recordaba lo que había sucedido, se sentía algo adolorida y confundida principalmente.

En ese momento vislumbró a lo lejos una densa neblina, de entre ella salió un ser extraño de alta estatura, cuya silueta plateada se alcanzaba a percibir en medio de la oscuridad, pero por más que lo intentaba no alcanzaba a distinguir sus facciones, asombrada veía como se acercaba hacia ella, en un instante la tomó en sus brazos, dándose la vuelta y avanzando hasta perderse en la misma oscuridad de donde había salido. Han transcurrido tres años desde que Ángela ha estado en coma, sumergida en un mundo distante, presa de los recuerdos que la atormentan, inconscientemente empieza a delirar, entre sus delirios menciona a alguien, pidiéndole que la defienda, poco a poco va despertando, mira a su alrededor, no entiende qué pasa, se encuentra en una dimensión desconocida, donde todo lo que intenta tocar deja de existir, está desesperada, momentos después aparece el mismo ser extraño, quien al ver su reacción se acerca a ella, pero sólo logra ver su silueta otra vez, desconcertada intenta tocarlo, sin embargo, se da cuenta como su mano atraviesa su cuerpo, ella se sobresalta, trata de gritar, pero la sombra coloca suavemente su dedo cubriéndole la boca, como tratando de callarla.

Ángela se desmaya nuevamente y ahora despierta en otro lugar desconocido, se encuentra entre cuatro grandes paredes, le es imposible reconocer aquellas figuras vestidas de blanco que se mueven de un lado a otro murmurando entre sí, cierra los ojos tratando de recordar lo que pasó sin poder lograrlo, sigue viendo esa sombra plateada que la acompaña, que no la deja sola ni un instante, desea saber quién es, qué es lo que pretende, por qué no se separa de ella, muchas ideas invaden su pensamiento, de pronto siente que su cabeza empieza a dar vueltas, todo está girando sin parar, ya no soporta más, se siente aturdida a tal grado que no se sabe con certeza si ha perdido la cordura.


Amalia Marcos. Nació en Tuxpan, Veracruz. Enfocó su ideal desde pequeña en la docencia. Es egresada de la Normal Superior de Ciudad Madero Tam. A. C. Sus primeros trabajos fueron en preparatorias privadas, ubicadas en el mismo puerto. Pasó por grandes dificultades al ingresar a la carrera y al salir de ella, logrando superarlas. Estuvo a cargo de la Estancia Infantil “Mis Angelitos” durante diez años, en Ciudad Nezahualcóyotl. Posteriormente hizo la Maestría en Docencia en la Universidad ETAC, Campus Coacalco. Actualmente es docente de Educación Básica en el nivel Secundaria, en el Municipio de La Paz, Estado de México. Considera que una frase, un objeto, una persona, un recuerdo o hasta cualquier ilusión, te pueden internar hacia grandes aventuras inimaginables, donde a todo le puedes dar vida y también ser parte de ella, creando un mundo dentro de otro, que sin darte cuenta terminará por existir en la profundidad de tu mente.

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