Trotamundos | 5 poemas de Nithy Kasa

Nithy Kasa es una poeta nacida en El Congo y radicada en Irlanda. Sus poemas han sido publicados en Poetry Ireland Review, Trumpet Magazine, SAH Journal, Flare, A New Ulster, Dedalus Press’s Writing Home: The New Irish Poets y la antología conmemorativa de The Ireland Chair of Poetry Hold Open the Door de UCD Press. Participó con su poesía en la serie de Ó Bhéal Make a Connection, para el Año Europeo del Patrimonio Cultural (EYCH, 2018). Fue poeta invitada para la Residencia de MFA de la Universidad de Carlow (EE. UU., 2019) en el Trinity College de Dublín, y fue preseleccionada para el Red Line Book Festival el mismo año. Ha dado charlas en la Universidad Nacional de Irlanda Galway y la Real Academia Irlandesa sobre Lengua y Migración. Nithy también aparece en el sitio web de la Fundación de Poesía Adrián Brinkerhoff, en el archivo de la Dublin Business School y en el Archivo de Galway de la Universidad Nacional de Irlanda.

I. Unwanted Visitor

From the park they came,
where hideous trees stood for ages
like giants dressed in green.
Clouds of winded creatures hung above the earth
where serpents hissed.
We gazed skywards
as the clouds floated and cloaked the earth
in a garment of darkness.  

Bodies dared the cold,
And when the feet touched the ground,
the world became a blank page.
A path led to a towering gate
held up by walls of solid bricks,
that bore pencilmarks.   

At five doors began to fling open,
Anxious heads gazed out the windows,
Amid the silence and grief
that gripped every home.
At dawn we beheld walls doused with blood.

I. El visitante no deseado

Vinieron del parque
donde lúgubres árboles permanecieron
durante siglos como gigantes de traje verde
Nubes de criaturas sin aliento
colgaban sobre la tierra
y el silbido de las serpientes

Miramos hacia el cielo
mientras flotaban las nubes y
se cubría la tierra bajo un manto de tinieblas

Los cuerpos desafiaron el frío y
cuando los pies tocaron el suelo
el mundo se convirtió en una página en blanco
Un sendero conducía hacia una inmensa puerta
sostenida por muros de macizos ladrillos
con garabatos a lápiz

A las cinco, las puertas se abrieron de golpe
las ansiosas cabezas miraban por las ventanas
en medio del silencio y el dolor que
se apoderó de los hogares
Al amanecer, vimos las paredes
empapadas de sangre

II. Palm Wine Tapper

It is no woman’s job,
though no one ever said it wasn’t.
You learn it from your father.

– One cutter per tree,
interlock yourself with the prey
by a rope, a gourd
hitched on the hips.

Opposing the caste,
he swarmed the long-necked beauty
right up to its crown,
stepping on the scars,
to pose at the pick,
where working men could see him
cutting.

The incubus of a tree.
He did not fear the eyes,
nor the void life refused to fill,
but leaned against the nothingness,
trusting the rope,
the ring of union.

– Mash the bunched fruits for oil.
Knife the trunk’s neck for sap.
The palm wine tapped,
tangy and breast-milk-like.

The forest would close,
farmers crossed a neighbourhood,
hunters in packs, clowning fishermen.

The tapper crossed alone.
Silent.
He sees all there is to know
up there.

A young girl watching
the men of the village,
I wanted to marry a palm tapper’s son.

II. Vino de Palma

No es un trabajo para mujeres
aunque nadie dijo que no lo fuera
Lo aprendes de tu padre

(Un cortador por árbol
entrelazado para escalar
con una calabaza enganchada
en las caderas)

Él se opuso a la casta
Urdió el precioso y largo cuello hasta la corona
apretujando las cicatrices para
posar en lo alto
donde los trabajadores lograban
avistar su poda

El íncubo de un árbol
Él no temió a los ojos
ni al vacío que la vida se niega a llenar
pero se apoyaba en la nada
confiaba en la cuerda
en la argolla de unión

(Triturar el racimo para obtener el aceite
Cortar el cuello del tronco para extraer la savia
El vino de palma era macerado
y picante, de aspecto semejante a la leche materna)

El bosque se cerraría
Los granjeros cruzaron el barrio
los cazadores iban en manada
los pescadores bufoneaban

El recolector cruzó solo
Silencio
Él ve todo lo que hay que saber
desde allí arriba

Una niña que miraba
a los hombres del pueblo
quería casarse con el hijo de una Palma

III. Blouse

Mother had a blouse. It was mauve
with puff-sleeves. Roped shoulders
with pads under. The collar peter pan.
The style of the forties. They stitched Devil’s
Ivies on the breasts like purple hearts;
Dark sequined patterns on a plain torso,
sewn to please. Lines swamping, as if the maker
had something to say. Or may have failed
the first twists seamed, so overran them.
The blouse belonged to my grandmother,
who inherited it at sixteen, from her mother.
Because it did not retain, I bought myself one:
mauve, puff-sleeves. The collar peter pan,
like a riflebird at dance. I altered it, V-necked,
glammed. My scaffolded consciousness,
imitating the hands that came before.
The domes on the cuffs too, were my own doing.
I caught myself, strutting my mother’s walk,
first day I had it on. It runs in the family,
women with pretty faces,
warm smiles, curls on their circlets.
The poppies on their skins worn elegantly.
At night, I doffed the blouse, naked –
myself in the mirror, one eye shy,
counting the pleats on my skirt,
a man waiting on my bed.
His bust, like that of my grandfather’s.
His tongue poetic, like my father’s,
before mother had me.
Crystal pieces passed on,
the star-lights, on my ears.

III. Blusa

Madre tenía una blusa. Era malva
con mangas abullonadas y hombros atados
con almohadillas por debajo. El cuello de Peter Pan
Al estilo de los años cuarenta. Le cosieron diabólicas hiedras
en los pechos como purpúreos corazones
patrones de oscuras lentejuelas en el torso
cosido para complacer. Líneas desbordadas
como si el diseñador tuviera algo que decir
Tal vez las costuras fallaron, por eso las invadió
La blusa pertenecía a mi abuela
quien la heredó a los dieciséis años de su madre
y como no fue conservada, me compré una:
Blusa malva de mangas abullonadas, el cuello de Peter Pan
como un pájaro rifle en el baile, lo cambié a cuello en V
más glam. La conciencia de mi urdimbre
imitando las manos que vinieron antes
Las cúpulas de los puños también fueron obra mía
Me contuve de pavonearme con el caminar de mi madre
el primer día que la usé. Eso es de familia
Mujeres con caras lindas, cálidas sonrisas
rizos en sus arcos y amapolas lucidas con elegancia
Por la noche, me quité la blusa
yo misma, ante el espejo, me desnudé con mirada tímida
contando los pliegues de mi falda
Un hombre esperaba en mi cama
su busto era como el de mi abuelo
su lengua poética, como la de mi padre
antes de que mi madre me pariera
Sonaron piezas de cristal
el brillo de las estrellas, en mis oídos

IV. Charcoal Iron

She pressed his shirts
to her last days,
squinting her eyes,
facing the ridges
that still stood over the years.

Steam iron
could not do,
she liked the old ways,
the iron of coal.

It stayed in a cabinet,

a jewel,
a recipe or her lover;

an alloy boxed,
a dumbbell’s mass,
shaped like a crocodile’s head.
Its upper lip pierced,
a screw like ring
for locking the zigzagged jaw.
The handle, a scute
on the alligator.

Hot charcoal
was placed inside the box for her.
Quiet, sitting, a shirt in hand,
she waited for the metal to heat.
Then used the iron,
the same as a modern one,

feeling each layer,
the soft skin of her lover.

Her back, a bow.
Her trembling hand,
a master.

She pressed his shirts
to her last days,
squinting her eyes,
facing the ridges
that still stood over the years.

IV. Plancha de carbón

Ella planchó las camisas
hasta sus últimos días
con los ojos entrecerrados
frente a las crestas que se mantuvieron
en pie a lo largo de los años

La plancha de vapor no podía ser

le gustaba a la antigua
La plancha de carbón
quedó en el armario

como una joya
un elixir para su amante
una caja aleatoria
La masa de una mancuerna
con forma de cabeza de cocodrilo

Su labio superior perforado
Un tornillo como anillo
para bloquear la mandíbula en zigzag
El mango, un escudo en el cocodrilo

El carbón de leña caliente
fue puesto dentro de la caja para ella
Tranquila, sentada, con la camisa en la mano
esperaba a que el metal se calentara
y, entonces, planchaba
igual que con una moderna

Sobaba cada capa
la suave piel de su amante

Su espalda, una reverencia
Su mano temblorosa, un maestro

Ella planchó las camisas
hasta sus últimos días
con los ojos entrecerrados
frente a las crestas que se mantuvieron
en pie a lo largo de los años

V. These Times

There is no need to call
to tell on the new dawn,
that brought about a plague veil all over,
worse than flames over Australia.
It’s stretching as far as the eyes can see,
there is no spot left to set foot in the barrack.
No need to explain, it is of the kinds we’ve known
and slept over, just feral.
Words sent out the ranch have not returned.
No echo. Not a shadow of a soul.
Let hope the poet behind the sycamore tree
has penned a poem on how you hug a friend,
a bible, for the children born in these times,
and for ourselves, in case we forget,
since the minds have dwelled on thoughts;
if only we could fly.
Even so, a starling flight is done together.
When all have stopped, but passing,
and stored creams have soured,
do not drift, September will come,
those who wanted to burn the bridges are on knuckle lifts,
with pastes, for the riffs above the bridge decks and under.
The chants in December’s chill, of what it means
to be of humankind. These times,
is what it means, these times is the answer.
And as you wait with hope,
like an infant waits by the front door for a parent,
leave a hand open like a leaf,
dawns grow like wild flowers,
the sun will rise.

V. Estos tiempos

No es necesario llamar
para contar el nuevo amanecer
que trajo un velo de plaga por todas partes
peor que las llamas sobre Australia
Se extiende hasta donde los ojos pueden ver
no queda lugar para un pie en el cuartel
No es necesario explicarlo
es de la clase que conocemos
y duerme. Así, salvaje
Las palabras enviadas al rancho no han regresado
Sin eco. Ni la sombra de un alma
Esperamos que el poeta detrás del sicomoro
haya escrito un poema sobre cómo abrazas a un amigo
a una biblia, para los niños nacidos en estos tiempos
y para nosotros, por si nos olvidamos
Las mentes se han concentrado en pensamientos
Ah, si tan sólo pudiéramos volar
Aún así hacemos un vuelvo de estornino juntos
Cuando todos se hayan detenido, pero pasando
y las cremas almacenadas se hayan agriado
no te desvíes, porque vendrá septiembre
y quienes pretendía quemar los puentes
están, de nudillos, en los elevadores
con engrudos, para escribir los refranes
por encima y por debajo de las cubiertas de los puentes
todos los cánticos en el frío de diciembre
de lo que significa ser parte de la humanidad
Estos tiempos, eso es lo que significa
Estos tiempos es la respuesta
Y mientras esperanzado aguardas
como espera un niño a su padre en la entrada
deja una mano abierta, como una hoja
los amaneceres crecen como flores silvestres
el sol trepará


María Del Castillo Sucerquia (Barranquilla, Colombia 1997) es una poeta bilingüe, escritora, tutora, médica oriental (Neijing, España) y traductora (francés, inglés, italiano, portugués, griego, árabe, español y alemán). Colabora como traductora y columnista en las revistas Vive Afro (Colombia), Altazor (Chile), Cronopio (Colombia), El Golem (México), Cardenal (México), Poesía UC (Venezuela) y Revista Digital de Artistas (México).

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