Lo que el viento se llevó | Atentamente: Mary Jo

A lo largo de la vida, el ser humano se encuentra con una serie de situaciones que lo hacen transformarse en la persona que es en la actualidad. Amistades fallidas, decepciones amorosas, momentos alegres y tristes. En fin, que realmente la vida es un eterno sube y baja de emociones y experiencias que nos forman. Una característica especial dentro del millar de situaciones es el no decir nada: quedarnos con las ganas de expresar mensajes que, por una u otra razón jamás dijimos. Pero con el pasar del tiempo, lo que importa no es el mensaje, sino el “hubiera”. Si te hubiera dicho, si te hubiera explicado, si yo hubiera…

Este “hubiera” es una de las premisas del libro que hoy vengo a presentar. Mary Jo (2018) de la autora española Anna Pessoa, nos habla de los mensajes y sentimientos que su protagonista, Mary Jo, fue experimentando en su paso de ser una niña a adolescente. Por medio de una narrativa epistolar, ella le cuenta a quien en algún momento fue su mejor amigo y primer amor, todo lo que sintió y no pudo externar en su ultimo tiempo juntos y lo que paso antes y después de separarse.

Pero ¿quién es Mary Jo? Pessoa nos relata la vida de una joven que se encuentra escribiendo una carta; en un inicio, pareciera tratarse de una carta de amor, o en su defecto, de desamor. No obstante, la sorpresa comienza a aparecer cuando la trama se torna más bien en un cuento de su vida, que involucra a Julio, su primer amigo y amor, dado que él se relaciona con gran parte de su vida. A través de él, quien presuntamente es el remitente, más bien la excusa para el derroche sentimental por parte de Mary Jo. Los lectores nos enteramos de la vida de la protagonista y de alguno que otro dato de las personas que la rodean, datos llenos de perspectivas, las de Mary Jo.

En resumen, nos encontramos ante una novela de iniciación, el comienzo de la perdida de la infancia y todos los cambios que se relacionan con este hecho. Mary Jo, quien redacta la carta en la lejanía de lo que anteriormente había sido su hogar, expresa en sus palabras juveniles, porque sí, ella aún es una adolescente, todo lo que había guardado para sí en aquel entonces. La idea de aquella joven era, de alguna forma, presumir su nueva vida y dar el mensaje de que no solo estaba bien, sino que se encontraba mejor que nunca.

Es conveniente recalcar el factor de la adolescencia, pues la narrativa mantiene este toque juvenil y de inmadurez por parte de Mary Jo que, en su lugar, quiere aparentar que se ha convertido en una adulta, que por su puesto no es. El mensaje, poco notorio, pero presente, es la presunción de una jovencita, quien se libera de sus conflictos internos del pasado por medio de una carta, la cual no sabemos si enviara o no. Sí, Mary Jo ya no es la misma persona que ella plasma en las primeras hojas de la novela, avanzó, creció y maduro un poco. En efecto, la exploración de la protagonista es adentrarse a un mundo desconocido por el que todos pasaremos alguna vez: la perdida de la infancia y el descubrimiento de la adultez.

La elección narrativa de Anna Pessoa, especialmente me pareció acertada, dado que el libro está enfocado a jóvenes de edades semejantes a Mary Jo. Por ende, la lectura de una carta no resultará para nada tediosa, considerando que utiliza un lenguaje juvenil que la hace aún más accesible a su público. La mención de temas como la menstruación, cambios hormonales, físicos y mentales en la adolescencia esta muy presentes dentro de las paginas del libro, así como también el despertar del interés sexual y la importancia de explicarles aquellos argumentos a la juventud antes y durante su paso.

Resulta interesante reencontrarse, a manera de lector adulto, con algunos pensamientos que pudieron pasar por la mente de una joven versión de todos nosotros, referente a como nos sentíamos al respecto con los cambios que se experimentaban. La autora hace descripciones bastante buenas de las emociones y expresiones que invaden a través del desarrollo. Se habla sobre la envidia, la depresión, la rabia y la impotencia experimentada en la adolescencia y, principalmente, es un libro que refiere a las primeras veces de todo.

La evolución del personaje se ve bastante clara, a pesar de ser su “yo” actual quien se encuentra contando todo. Para empezar, Mary Jo se plasma dentro de su primera versión, la infantil que actuaba sin pensar demasiado las cosas, pasando a aquella joven asustada que, en su lugar, sobre pensaba y le temía a todo; finalmente, la Mary Jo que escribe la carta, la que ha encontrado su nuevo camino y quiere dejar atrás lo que aun la retenía, a lo cual ella le pone nombre y es Julio. Su ancla a su pasado, si es que queremos verlo de esa forma.

Entregado en una edición preciosa, con las ilustraciones de Bernardo P. Carvalho, las cuales nos ayudan a darle aun más sentido a la narración, Pessoa hace entrega de una brillante exposición de hechos que, como su contraportada menciona, está diseñada para jóvenes lectores. El rescate de las cartas para entregar un mensaje lo más personal posible, sin la frialdad tecnológica de hoy en día, también se ve reflejada dentro de las paginas de Mary Jo, pues parte de su deseo por narrar esta obra en formato epistolar, viene por medio de la añoranza personal, como narra dentro de un comentario al interior del libro.

La novela no es más que una despedida a la infancia de la protagonista, una despedida que se encarga de presentar al nuevo yo, al que se cree la mejor versión y añora la novedad de todo, el cierre de la obra es una prueba definitiva, pues ya no es Mary Jo quien nos habla, sino:

Atentamente:

María José

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