Fragmentarios | Que no regrese, por Rodrigo Mora

Era septiembre, entonces quise deshacerme del piano. Mi madre había muerto dos semanas antes y ese piano era un mueble decorativo, incómodo, me recordaba a mi niñez porque hace mucho le había pegado algunas estampas en el costado. Pero me daba pena sacarlo por completo porque alguien podría encontrarlo y restaurarlo y darle una nueva…

Fragmentarios | Quiz: ¿Qué tipo de tristeza eres?, por Rodrigo Mora

Instrucciones: Lea. Escoja las preguntas que más llamen su atención y respóndalas. A) ¿Dónde está la búsqueda que deseas? ¿En la maduración de nuestras canas marxistas y nuestros ademanes intelectuales en medio de la carnicería transdisciplinaria de la facultad? ¿Por qué duermes tanto? ¿La formación académica es un espectáculo maravilloso, y es justo ese espectáculo…

Fragmetarios | Sueño de ultramar, por Rodrigo Mora

A Carolina Suárez                                       Esto que aquí se rompe y se rehace se llama el mar. Jardín de niños. J. E. P.   Atado a mi lengua silenciosa, a los años catedráticos de mis manos, el cuerpo nostálgico de incendios que quise abandonar una tarde de agosto regresa tembloroso por la luz que le…

Fragmentarios | Apunte sobre la superficie, por Rodrigo Mora

Escribo sobre una superficie, con intención y un concepto en la mente. Escribo y sé que algo me descifra, me traduce y me vuelve a armar para que un improbable lector lea estas líneas que se pausan, bajan y vuelven a empezar hasta que llegan a este punto. La jerarquía de mi reflexión sobre la…

Fragmentarios | Todos muertos, por Rodrigo Mora

A la memoria de Pepo y su hermano Lalo. Mataron a un hombre afuera de mi casa. […] ¿Tembló la mano del que bordeó la orilla del cadáver? La ciudad, sus banquetas: un enorme pizarrón. En vez de números se suman cuerpos. Papeles Falsos. Valeria Luiselli.   Aquí está don Lorenzo después de una vida…

Fragmentarios | Jacarandas y eutanasias, por Rodrigo Mora

Hace poco dos fantasmas muy viejos florecieron en mi jardín. Dijeron que los habían sembrado hace mucho tiempo, los regaron con sangre coagulada del siglo pasado y algunas ideas eutanásicas. La semilla de un fantasma venía de Japón y la otra de Estados Unidos; pero, para llegar hasta aquí, cruzaron por el norte de México:…