Cuento: Carta a un desafortunado, por Fernanda López Barrera

Mi muy estimado: Antes de exponer mi terrible caso, voy a preguntar —más por cortesía que por querer realmente saber, ya que mi intención ahora es abordar rápidamente mi tema— cómo te encuentras y, esperando que aquella que es mudable te esté sonriendo, voy rápidamente a decirte lo que ocurre: hasta hace unos días, me…

Cuento: La carretera, por Jorge de la Lama

Salí a la seis de la tarde y llevaba ya cuatro horas manejando; me faltaban dos. Venía oyendo «Thela Hun Ginjeet» de King Crimson y recordando cómo se le había ocurrido ese nombre a Adrián Belew. Me lo imaginé tratando de defenderse de esa pandilla en Nueva York cuando un pensamiento me llevó a otro….

Cuento: El hombre que corrió de miedo, por Guillermo Tedio

Al llegar a la esquina, Colmenares escuchó el disparo, uno solo, un pistoletazo que remeció el aire, poniendo una vibración en los vidrios de los exhibidores de ropa. Creyó incluso percibir el zumbido de la bala. Entonces, aún con el eco de la detonación en sus tímpanos, comenzó a correr. Era mejor prevenir. No había…

Cuento: Durante aquellos años… por Gerard Dourrom

Durante aquellos años no me cuestionaba muchas cosas. Como casi todos los niños, uno pregunta, es verdad, y queda medio desconfiado de las respuestas; pero no es cuestionamiento, es simplemente desconocimiento. Para colmo, yo era uno de esos niños fácilmente embaucados por historias irrisorias y poco elaboradas. En ese entonces, la maestra era como la…

Un cuento violento, por Vero Lara

Era un arma larga, una metralleta futurista de balas inagotables y estaba en sus manos. Ese día, se hizo la fiesta de todos. De entrada, me pareció tan ilógico, pero hay tantas cosas ilógicas en la vida. Casi todos llevaron algo a la casa, gelatinas de leche, pollo ahumado como el que hace años, muchos…

Cuento: Frágil, por Leandro Villa

Tenía razón. Le pedí perdón y no me escuchó. En realidad sí me escuchó, pero me dijo que, si lo había hecho una vez, podía hacerlo otra vez. También me gritó que tenía que aprender, y no sé si aprendí. O quizás sí, pero es raro, porque no siento que lo hago porque él me…

Cuento: Federica les teme a los monstruos, por Soledad Galán

Para mis hijas Franca y Federica Federica les tiene miedo a los monstruos, claro, ella solo tiene 4 años. Se para entre las sombras, al lado de mi cama. Por las cortinas del ventanal se filtra un haz de luz de luna, como si supiera de su miedo y quisiera acompañarla para que no se…

Cuento: La periodista de Cultura Colectiva, por M. Petrozza

  Una tarde conocí a una muchacha hipster. Estaba de pie frente a una galería de arte en la calle de Chiapas. La galería era Cultura Colectiva. Yo salía de la plaza comercial luego de haberme emborrachado en bar de Sanborns, como cada tarde. Lo primero que vi fue su espalda hipster, con su ropa hipster…

Cuento: Pesadilla americana, por Servando Clemens

Somos ocho hombres y cinco mujeres escondidos atrás de una vagoneta. Una lona nos cubre. El calor es insoportable y las piernas las tengo entumidas. Escucho quejidos mientras el coyote nos ordena callar. No sé el tiempo transcurrido, pero parece una eternidad. Ya no soporto más y estoy a punto de gritarle al chofer que…

Cuento: El suicida, por Luis Gálvez

SE BUSCA VOCALISTA PARA BANDA DE ROCK «LOS SUICIDAS». QUE VIVA EN ZONA CENTRO-NORTE. FAVOR DE LLAMAR AL 55 22 15 92 64 CON ENRIQUE RIZO. Este mensaje lo vi pegado en la pared de un viejo casino en Montevideo esquina con Eje Central. Llamé cerca del mediodía y me contestó el tal Enrique. Después…

Cuento: Purpurina, por Rodrigo Mora

Soy un hombre muy viejo y encontré el último frasco de purpurina que me quedaba, de allí salió este relato. Lo busqué por muchos años, y lo encuentro ahora que tiré algunas cosas de la alacena que expiraban hace cinco años. Los duraznos en almíbar parecían aceitunas negras. Estaba justo en medio de la mermelada…

Cuento: En el parque, por Caro P. Haddas

Esa noche de octubre parecía interminable. Mis ojos se paralizaron al ver esa figura indescriptible. Sus manos parecían serpientes heladas. Ardía la piel al tacto; se me adhirieron sus dedos húmedos entre las piernas y no me dejaban respirar con claridad. Era una criatura repulsiva, oscura, casi invisible entre la penumbra de la habitación. Aquella…