Cuento: Dalia, por Michel M. Merino

Ramón arrojó su maletín y su saco apenas entró a su departamento. Se quitó los zapatos mojados y fue directo a la cocina por algo para cenar; moría de hambre desde que había salido de la oficina, pero de haber comprado algún bocadillo, no hubiese completado para el pasaje del segundo autobús. Abrió el refrigerador…

Cuento: Nueve horas, por Alexis Castro

El taxi se detuvo a la mitad de la cuadra, detrás de un Yaris negro con el parachoques abollado. Era un Yaris viejo, cubierto de polvo y, probablemente, llevaba un buen rato en la misma posición. El chofer gruñó y presionó la bocina. —Descuiden —dijo—. Llegaremos a tiempo. Pero de pronto ocupábamos el último lugar…

Fragmentarios: Días de pesca

Era otra vez Dios, cuyos brazos apretaban la tierra como dos tenazas de cólera. Dios vivo y enojado, iracundo, ciego como Él mismo, como no puede ser más que Dios, que cuando baja tiene un solo ojo en mitad de la frente, no para ver sino para arrojar rayos e incendiar, castigar, vencer. José Revueltas….

Cuento: Fiesta de cumpleaños, por Ariel Cambronero Zumbado

I La piñata Los niños ansiaban este momento. Jadeaban aceleradamente, contemplando, con la mirada temblorosa y brillante, la piñata que colgaba en medio del salón a lo alto, oculta en la oscuridad. La acechaban a su alrededor, empuñando sus bates de béisbol. No le despegaban los ojos de encima. Se lamían y relamían los labios…

Minificciones: Uno mismo y otras, por Atilano Sevillano

[Foto de Adriano Agulló] UNO MISMO Aquel individuo tenía la extraña facultad de elegir con qué soñar cada noche. Pensaba en cualquier tema y su subconsciente  lo procesaba  de manera que, al dormirse, soñaba con lo que él hubiera decidido. Así,  a veces decidía soñar con ser un actor famoso de Hollywood y, nada más…

Cuento: La muralla, por José Luis Díaz Marcos

Érase una vez un tiempo en el que la oscuridad alumbraba más que la luz. En aquel tiempo, cuando las preguntas y las dudas se abrasaban con fiebre redentora, cuando el mundo aún se construía con el sudor de las bestias y la esperanza de los hombres, Plinio se ganaba el sustento sudando como los…

Cuento: Las hazañas del fuego, por Rodrigo Mora

Para Y.   Lejos de la sensación efervescente de los perros muertos, de los reflejos insoportables de nuestros rostros en cualquier lugar de las plazas comerciales y de los últimos segundos del microondas que queman la comida: lejos de la ciudad querían encontrar sus nombres silbando en las cavernas, delineados en los contornos de los…

Cuento: Cacería, por Juan Carlos Hernández Díaz

Solo eran tres, estaban grandes y eran de las que volaban. Se encontraban en la caja del rincón. Primero salió una, corrió hasta que topó con mi mochila; no supo a dónde ir y quiso regresarse, pero ya la habíamos visto. Se alborotó. Volvió a correrle, ahora sin dirección alguna. Los gritos de la maestra…