Entretiempo y otros poemas, por Montserrat Castañeda

Entretiempo El sol observaba de reojo, cayó el peso de su mirada sobre la piel, una piel niña, ahora piel mártir piel seca, piel bendita de amor, el milagro de la vida, la vastedad de los ríos, lugar de ninfas, cálido hábitat. Emanó entonces el sudor de la tierra, del vientre, del sexo, un sexo…

Cuento: Infierno número dos, por Aldo Rosales Velázquez

Nájera mira el cuadro una vez más: no lo entiende y tampoco se esfuerza en hacerlo, simple y sencillamente deja resbalar la vista por el fondo gris plomizo y las figuras a ambos lados, mujeres con los ojos cerrados, desnudas, con una mano sobre el sexo y la otra sobre los senos. “Es bella, ¿no…

Poema: Carta de recomendación, por Oscar Molina

Es un buen muchacho, algo triste, sí, algo loco. Un poco soñador, pero trabaja. Poeta (no mucho, solo a diario). Casi no llora, casi no se queja, casi no come y, cuando sí, lo hace de la palma, calladito. Es limpio y más o menos gracioso; lector, pero se las arregla. Gusta de cantar y…

Cuento: Imprevisto, por Daniela Elizabeth Toledo

Esto sucedió una mañana de abril. Los exámenes finales del cuatrimestre comenzaban a acercarse y debíamos estudiar duro, si queríamos aprobar las cinco materias que correspondían al primer cuatrimestre del segundo año de abogacía. Estábamos con Juanse esperando el micro. Juan Sebastián había sido mi compañero de estudios desde que ingresamos, en la “alta casa de…

Respuestas al realismo y a su espejo: el conflicto del adentro y el afuera en “Cuarteto de cuerdas” de Virginia Woolf, por Víctor González Astudillo

  Al hablar del proyecto estético del realismo, se hace necesario corresponder a sus propias coordenadas discursivas. Sobre un movimiento que busca ser totalizante, solo se puede decir una cosa que lo abarque todo. Esto es, desde las palabras de Lukács, el espejo. Este artefacto, en cuanto a metáfora, lleva a cabo, en la representación…

Cuento: La buena suerte, por Servando Clemens

Juan Felipe salía todas las mañanas a buscar trabajo, pero nunca tenía buena suerte. Su abuela le daba plata para el autobús y para que comiera algo en las loncherías del centro de la ciudad. La anciana tenía la esperanza de que su nieto sentara cabeza y que encontrara un empleo digno, sin embargo, a…

Tener dos gatos

Dos gatos. Los tengo desde que eran cachorros: Merlín y Morgana. Merlín llegó con el tsunami de Banda Aceh, huesudo, tan descuidado que las rayas no se juntaban para dibujar un presunto pelaje atigrado. No sabía comer comida para gatos de bolsa y se orinaba cada vez que yo entraba a la habitación en donde…

Minificción, por Gisela Rodríguez

Ella tiene miedo, mucho miedo. Se le estremece la piel cuando es media noche porque sabe que la espera el dolor. Ya hizo el bolso de la más chiquita y no para de pedirle al más grande que la ayude, así puede terminar lo más rápidamente posible. Su madre se lo advirtió muchas veces y…