Cuento | Sapito, por Josué Catasús

—Siempre me lo negó, sobrino. Y te juro que se lo pregunté mil veces. Nunca reconoció haber tenido que ver con eso. —Se repantigó sobre la silla, rascándose con furia la pantorrilla velluda. Acababa de llegar de la cancha de fulbito. El olor de su sudor era ofensivo a mi nariz, pero igual me senté…