Fragmentarios | Las mandíbulas

Cuando me enteré de que venían personas de Pinos Altos me sorprendí mucho. Yo pensé que ese pueblo ya no existía, bueno, aquí ya no existe, claro. Me refiero a que ya no existía cuando yo todavía andaba por allá tocando los abetos y los sauces con la punta de mis dedos. Sí, yo tampoco…

Cuento | Mujer que teje de noche, por José de Jesús López Avendaño

—Por ahí se fue, compadre, nada más fueron unos minutitos en los que la vi… pero… ¡verá que estoy bien satisfecho! Se trataba de un tipo gordinflón que señalaba la callejuela situada en la parte derecha del palacio municipal. Andaba sudoroso, era época de lluvias, aunque ninguna se había presentado, el calor calcinaba las calles…

Cuento | Vestigio, por Amaury R. Ledesma

Corría el año 1852 en aquella ciudad bávara. La multitud se aglomeraba en una sus calles, la razón: el asesinato de una bella dama proveniente del norte que solo sabrá Dios lo que iba a hacer a los rumbos sureños. El cadáver de aquella linda jovencita de unos veintitantos años yacía con una herida de…

Cuento | Occha, por Sonia Arreguín

[Cuento ganador de mención honorífica en el concurso El cuento en cuarentena] Acababas de mudarte a Tokio con tu esposa el mes anterior, habías encontrado un buen trabajo en una empresa de ventas en el área de comercio internacional, ella aún no encontraba empleo, pero tenía tres solicitudes enviadas, aunque no hablaba japonés tenía otros…

Cuento | Vegetal, por Joaquín Filio

[Cuento ganador del concurso El cuento en cuarentena porque “a través de su lenguaje sencillo y su sobria redacción, lleva la metáfora hasta las últimas consecuencias”]   Es difícil recordar la noche en la que el abuelo inició su transformación en árbol. No tanto por la desesperación de mi padre al llegar con la noticia,…

Entre dioses, héroes y monstruos| Xoaltentli, parte 1

—¿Eso es todo? —le pregunta la cajera, sacándolo del mar de pensamientos que lo envolvían. Eso podía ser todo, sí, eso podía ser todo lo que necesitaba… ¿Necesitaba para qué? ¿Para mantenerse despierto y alerta de los gritos cercanos y lejanos? ¿Para tratar de ignorar lo que sabía tenía que pasar? Andrés asintió varias veces…

Ojos Vermelhos | Cuento: Cabecita Lisa

Llevamos dos meses aquí. Dos meses solos, rodeados de paredes blancas, borrachos futboleros, borrachos que solo saben coger y pelear, pelear y coger. Sigo sin poder comprender por qué estamos aquí. ¿Mi papá nos dejó? ¿Dejamos a mi papá? No sé quién abandonó a quién. La única respuesta que recibo de mi mami son silencios…

Cuento | Un juego, por Eduardo Robles Gómez

El hijo de la chingada no hablaba, neta. Era cagadísimo. Hacía ruidos de animales, como de gato, un pedo así, ¿te acuerdas? Sí estaba como tonto, la verdad. Tenía retraso el wey. Te le acercabas tantito y empezaba a morder y gruñir. Pinche loco. Oye, ¿y cuando le preguntaban algo los maestros? Parecía que iba…

Fragmentarios | Que no regrese, por Rodrigo Mora

Era septiembre, entonces quise deshacerme del piano. Mi madre había muerto dos semanas antes y ese piano era un mueble decorativo, incómodo, me recordaba a mi niñez porque hace mucho le había pegado algunas estampas en el costado. Pero me daba pena sacarlo por completo porque alguien podría encontrarlo y restaurarlo y darle una nueva…