Cuento | El jardín de mamá

—Mamá tiene cáncer—recuerdo esas palabras y el peso de su impacto me siguen sofocando. La diferencia ahora, del momento en el que las escuché, es el movimiento perpetuo mantenido para evitar que mis pensamientos me agobien; las recuerdo cuando me levanto (a sabiendas que en el instante que ponga un pie fuera de la cama…

Cuento | El legado de Isadora, por Abril Pimentel

Un sábado enterramos a la tía Isadora. A pesar de su edad avanzada, su muerte nos tomó a todos por sorpresa; nadie está preparado para un suceso de tal magnitud. No tenía ninguna enfermedad ni ningún vicio más que mirarse todas las noches por horas en el espejo. Vestía de negro desde 1940, la época…

Cuento | Malinalli, por Enrique Layna

Al oeste de las tierras llanas, al sur del Mar Redivivo, se encuentra la sempiterna ciudad de Malinalli, allí transcurrió mi vida pasada, la tercera de las cuatro existencias que me corresponden en este mundo. Ahí fui una hermosa doncella. Dentro de la ciudad amurallada nadie desconocía mi belleza ni mi fama, la cual comenzaba…

Cuento | Ganar la torre, por Ulises Paniagua

El ajedrez es un cuento de hadasde 1001 metidas de patas.Savielly Tartakower Había vencido a Dios a pesar de dejarlo iniciar con las blancas, pero intuía gato encerrado. Era posible que su oponente estuviera distraído pensando en la manufactura de las cuerdas cósmicas, en la expansión de alguna galaxia, en la propagación del universo. Seguro…

Cuento | Guiño el ojo, por Monica Castro Soto

No era una venta de garaje, era una casa donde huía una familia de la violencia vecinal. En la banqueta estaban tres o cuatro cajas, lo recuerdo a medias, con algunos objetos valiosos, entre ellos un espejo con la forma común de muchas mentes matutinas, un marco simple con una textura de figuras vintage; me…

Cuento | El árbol traidor, por Fernando Vérkell

Entramos en Monteavilé, la última ciudad rebelde, después de la medianoche. El fuego que dejamos atrás aún nos hacía cosquillas en la espalda y éramos prisioneros de la sed y del insomnio. Con los dientes apretados y los fusiles listos recorrimos callejuelas sigilosas y húmedas, pero la ciudad parecía despoblada. La luna tomó su lugar…

Cuento | Llegóóó el afiladoooor: él gritaba, por Valentín Chantaca

[Cuento ganador de mención honorífica en el concurso El cuento en cuarentena] Hágame caso, mi comandante, ninguna de estas gentes sabrá contarle lo que pasó en este lugar. Los chismosos se asoman hasta que acaban las desgracias, nomás a esparcir dimes y diretes. Ni siquiera la doña podrá darle razón del asunto, ai sigue tumbada….

Fragmentarios | La herencia de Hjilkr

a nian Hjilkr preparaba su último hechizo. Adquiría, poco a poco, las características propias de la vejez: notaba las manchas moradas en sus manos cuando curaba al nieto del rey, las varices le reventaban de vez en cuando al tomar sus baños y tenía que ponerse yerbas rojas alrededor de las heridas para que cicatrizaran…

Cuento | El inquilino del tercer piso, por Alan Amado Lemus

Hace unas semanas murió el inquilino del departamento cuatro, en el piso tres. Nadie en el edificio lo conocía, a excepción de la anciana que vivía frente a él. Tiempo después me enteré que ambos,  el inquilino y yo, trabajábamos en la misma estación de radio. Estuve fuera de la ciudad durante dos semanas. Estaba…

Cuento | La reina Amir, por Naxhelli Carranza

[Cuento ganador de mención honorífica en el concurso El cuento en cuarentena] Mi abuela saca su máquina de coser. Ahora la usa con menor frecuencia que hace un par de años, cuando me hacía bolsas con tela verde o amarilla. En algún punto se averió y mi tío se demoró un tiempo prolongado antes de…

Cuento | Martina, por David Ornelas

[Cuento ganador de mención honorífica en el concurso El cuento en cuarentena] Miro el mingitorio y parece vibrar mientras orino, como si viera su reflejo en un fluido viscoso, espeso y plateado, como mercurio. Termino de orinar, me enjuago las manos, me las seco en el pantalón y salgo del baño. La luz pálida de…

Cuento | Abismos, por Nancy Hernández García

Míramebusco en el fondo del pozo la cantárida doraday para salvar a la noche asesino a los noctámbulosmírame hasta el agotamiento de las fuentesdonde el temblor se deshaceen la inmovilidad de tus ojos “El secreto de tus ojos” (frag.), Aldo Pellegrini Me recuerdo asomada al vacío. Siempre me he sentido atraída por el abismo, por…