Cuento: Samonis, por Aurora Boreal

I Cuando murió su padre, el mundo se fue a la mierda para Stephen. Era su ídolo, su religión, y tan alegre como su abuelo Jack. Trevor O’Carroll acostumbraba a llevarlos a él y a su hermano Bernard al lago Neagh de pesca mientras Lynette preparaba los emparedados y el té sobre la gran roca…

Cuento: Prueba médica, por Alexis Castro Morales

El grito de la muchacha atravesó cada puerta del pasillo, cada ventana, y se escuchó también en los pisos de arriba y de abajo: Arturo, abre, es urgente. Arturo se acercó descalzo y pegó el ojo a la mirilla, observó un instante y regresó a la laptop. Debía enviar el informe a las cuatro, a…

Cuento: Infierno número dos, por Aldo Rosales Velázquez

Nájera mira el cuadro una vez más: no lo entiende y tampoco se esfuerza en hacerlo, simple y sencillamente deja resbalar la vista por el fondo gris plomizo y las figuras a ambos lados, mujeres con los ojos cerrados, desnudas, con una mano sobre el sexo y la otra sobre los senos. “Es bella, ¿no…

Cuento: Imprevisto, por Daniela Elizabeth Toledo

Esto sucedió una mañana de abril. Los exámenes finales del cuatrimestre comenzaban a acercarse y debíamos estudiar duro, si queríamos aprobar las cinco materias que correspondían al primer cuatrimestre del segundo año de abogacía. Estábamos con Juanse esperando el micro. Juan Sebastián había sido mi compañero de estudios desde que ingresamos, en la “alta casa de…

Cuento: La buena suerte, por Servando Clemens

Juan Felipe salía todas las mañanas a buscar trabajo, pero nunca tenía buena suerte. Su abuela le daba plata para el autobús y para que comiera algo en las loncherías del centro de la ciudad. La anciana tenía la esperanza de que su nieto sentara cabeza y que encontrara un empleo digno, sin embargo, a…

Cuento: Otras memorias de Tontilandia, por Ronald G. Hernández Campos

LA DAMA FILÓSOFA En la época de la “Restauración”, la aldea entró en un estado alarmante que los artistas llamarían “de puentes rotos y desmembramientos del genio creador”, porque ya no se pensaba libremente, ni se hablaba de lo que realmente se quería; al menos en la esfera pública tontilandiense, donde la policía restauradora perseguía…

Cuento: Dalia, por Michel M. Merino

Ramón arrojó su maletín y su saco apenas entró a su departamento. Se quitó los zapatos mojados y fue directo a la cocina por algo para cenar; moría de hambre desde que había salido de la oficina, pero de haber comprado algún bocadillo, no hubiese completado para el pasaje del segundo autobús. Abrió el refrigerador…

Cuento: Nueve horas, por Alexis Castro

El taxi se detuvo a la mitad de la cuadra, detrás de un Yaris negro con el parachoques abollado. Era un Yaris viejo, cubierto de polvo y, probablemente, llevaba un buen rato en la misma posición. El chofer gruñó y presionó la bocina. —Descuiden —dijo—. Llegaremos a tiempo. Pero de pronto ocupábamos el último lugar…

Fragmentarios: Días de pesca

Era otra vez Dios, cuyos brazos apretaban la tierra como dos tenazas de cólera. Dios vivo y enojado, iracundo, ciego como Él mismo, como no puede ser más que Dios, que cuando baja tiene un solo ojo en mitad de la frente, no para ver sino para arrojar rayos e incendiar, castigar, vencer. José Revueltas….