Cuento | El insólito doctor Cabrera, por Rosario Martínez

El doctor se acicaló, era sumamente vanidoso y pagado de sí mismo. Partió un abatelenguas para usarlo como pica dientes, sacudió de su bata, hasta hacía unos minutos impecablemente blanca, unas migajas del pollo frito que acababa de devorar, era todo lo que quedaba de su, para él, frugal comida. Sus largas y afiladas uñas…