5 poemas de Luis Sánchez Martín

El día que murió mi abuelo El día que murió mi abuelomi madre me dio una paliza. Han pasado casi cuarenta añosy sigo sin ver relación algunapero ella parecía convencida. El día que murió mi madrellevaba diez años sin verlay aunque sabía dónde y cuándoera el entierrono pude ir:tenía que hacer la compra, lavar el…

Cuento | La autoestima, por Charlie Round

Hace unos días perdí mi autoestima. O me la robaron. No estoy seguro. Tampoco sé exactamente adónde fue ni cómo. Tengo mis teorías, por supuesto, pero todas son fabulaciones en torno a un hecho que no puedo demostrar. Solo sé que salí de casa con una cierta confianza en mí mismo. Es decir, la clase…

Ensayo | El año que nos volvimos alemanes, por Dave Santos

Noté cómo las pisadas en el pavimento helado me estaban empapando los zapatos negros: esa sensación tan incómoda de saber que los calcetines se te están mojando. La callecita desierta, protegida por faroles de un blanco tímido a los lados, era testigo de nuestra caminata desde la parada del tranvía hasta la casa de sus…

Cuento | La última persona normal, por Héctor Daniel Olivera Campos

[Cuento ganador de mención honorífica en el concurso El cuento en cuarentena] Es difícil establecer el momento temporal en el que los individuos con desórdenes mentales pasaron de ser una minoría a constituir la mayoría de la población. Antes de que ocurriera dicho hito, conocido como el sorpasso, se había producido una escalada en cuanto…

Relato breve | Akelarre, por Héctor Daniel Olivera

Bajo la luz diurna, el relator del Santo Oficio no percibe nada anormal en la aldea, nadie diría que en dicha población se ha enseñoreado El Maligno. Como en tantos otros lugares, hombres y mujeres se afanan en sus labores: los campesinos, en sus huertas; los artesanos, en sus oficios; el hidalgo haraganea; el párroco…

Cuento | Procedimientos, por José Luis Díaz Marcos

No hay absurdo que no haya sido apoyado por algún filósofo.Cicerón Onofre Ruiz, agricultor jubilado, sesteaba plácidamente en un banco del parque cuando un repentino traqueteo lo devolvió a la realidad. Aún amodorrado por la neblina del sueño, confirmó la llegada de un diminuto y destartalado camión en cuyas puertas podía apreciarse, mayúsculas con escudo,…