5 microrrelatos de Antonio Ramírez Córdova

… y por entusiasmar a la multitud, abrió la jaula del león haciendo gran bulla, retándolo de veras, riendo mucho, enseñando una fila de dientes pequeños y blancos, hasta que el raudo ángel de lo eterno, con manos inminentes, lo recogió del suelo. Después de escuchar el alarido, poderoso y veloz, como la muerte misma,…