Cuento | El faro prohibido, por Gustavo Leyton

Percatándose de la mirada impávida de don Mario, el dueño octogenario de la única librería de San Andrés, Trevor no aludió más sobre el faro. El anciano se despidió con frialdad de Trevor, quien, durante aquella tarde, esperó sin éxito la llegada de compradores. Horas después, Trevor caminó a la playa, se recostó en la…