Poema: La condena de la felicidad, por Pedro Martín Aguilar

I Ayer se ha matado un hombre tras deprimirse en su tercer año de jubilación. El Periódico, con su pupila segadora, permite solazarnos en la nota del suicida: “Lo siento, amigos. La vida no tiene sentido una vez dejas de trabajar”. Ayer se ha matado un esquizofrénico tras abandonarlo la familia que le dio todo,…