Microrrelatos del Nuevo Mundo, por Diego Despreciado

Lo real-maravilloso Mientras la duquesa se paseaba por las anchas calles de Castilla presumiendo su collar de plata, en el Nuevo Mundo un perro bebía del río más dulce a la vez que de su hocico colgaba una gran pieza de oro.   Guayacanes Los indios sonreían cada vez que veían florecer los guayacanes. Sabían…