Dos poemas de Aleqs Garrigóz

Güerito Tu hermosura irradia afecciones que son pies vírgenes pisando blandos la arena; descansan sobre mi pecho y dejan una huella luminosa. Si tu plexo solar fuera una casa, yo quisiera ir a habitar a ella. Allí, sostenido en manos pródigas de bondad, comería en tu mesa los frutos de la alegría más despreocupada. Calentándome,…

Malgré tout | Las pequeñas cosas

Un mediodía de finales de octubre recibí por correo electrónico la invitación del editor de Palabrerías para escribir una columna en su revista, que antes me diera la oportunidad de publicar algunos ensayos. Me daban, además, libertad creativa absoluta. No lo pensé y acepté. Más tarde volví a leer el mail porque no lo podía…

Dos poemas de Vanessa Cornejo

Mujer Ser mujer, ser madre, tener un hijo. La mujer perdida entre Dios y el hombre. Ser madre, tener marido. La mujer acechada por una sociedad vetusta, moralina, costumbrista. Ser madre, ser mujer. La mujer muerta por el Eros por el Freud. Ser madre ser hija. La mujer asesinada por la madre tomada por el…

Cinco poemas de Mario Alberto Santoyo

Arte poética Aún nos queda amanecer. Hay luces. Entendí sin saber: el límite dibujaba tu voz. Y es que existes donde se pronuncia el silencio.   Arquitecturas A Luis Barragán Pedazos de silencio entre luces rotas. Tiempo respirando miradas, líneas que forman humo. Todas las ventanas dan al cielo, inventan el vacío. Pequeños infinitos abrazan…

Poema | El cuerpo de un dictador, por Oscar Molina

Nos vino desde Europa y desde el Sur más profundo presentándose como la más novedosa de todas las costumbres. Americanos. Norteños. Liberales. Los habitantes de la cordillera y el lago nos rehusamos (muy ligeramente) a que una sola persona quisiera dirigirnos, más aún si esta no era Dios o el Buen Sam o el cuerpo…

Poema | ABC del dolor, por Vanessa Cornejo

Corren llamas ………Fuego corre Corren niños …………Cunas corren Gritos, gritos, llantos, gritos Mujeres, bebes y niños Niños, mujeres, bebes Fuego, fuego, llamas, fuego Todos juntos, todos riendo ¿Dónde estás? ¿Dónde están? ¿Mi bebe? ¿Mi niño? Hombres corren, corrieron Angustia, gritos, fuego, humo Humo, fuego, gritos, angustia ¡Métete Cayetano, métete! ¡Cayetano, métete, métete! La lumbre, la…

Amado Nervo o la lucerna persistente, por Eduardo H. González

¿Cómo podemos definir la calidad en la obra escritural de un poeta? ¿Quién ostenta la autoridad para hacerlo? Solo el lector sensible que, tras la fina tela de la ventana intemporal de sus emociones, observa y descubre la voluntad suprema que antecede a la creación de un poema podría aseverar tales conjeturas. Ya que, si…