Tres poemas de Catarsis fallida

La lírica de Zauriel Martínez Hernández [está] cargada de metáforas vivas (tomo con ciertas licencias el concepto), pues sus poemas no sólo existen, viven bajo la atemporalidad del texto: crecen, aman, se lamentan, se burlan y mueren las veces precisas para dar cuenta del desgaste, de la degradación, del ciclo que todo ser viviente está condenado, por suerte, a experimentar. No podemos clasificar su poesía como ‘joven’, sino simplemente como poesía viva.