Cuento | En el parque, por Caro P. Haddas

Esa noche de octubre parecía interminable. Mis ojos se paralizaron al ver esa figura indescriptible. Sus manos parecían serpientes heladas. Ardía la piel al tacto; se me adhirieron sus dedos húmedos entre las piernas y no me dejaban respirar con claridad. Era una criatura repulsiva, oscura, casi invisible entre la penumbra de la habitación. Aquella…